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quarta-feira, outubro 08, 2003

Vá, digam lá que não é este o vosso fetiche...

Atención, gorditos!: llega el “slavercise”, un infalible tipo de gimnasia sadomasoquista

Apareció en Nueva York y ya es un “boom”. El planteo es sencillo: en vez de alumnos, hay “esclavos”, y en lugar de profesores, “amos” que los someten a rutinas físicas que son verdaderas torturas...


Es cierto: hasta el fanático más devoto del buen estado físico necesita una motivación extra para ir al gimnasio. Sin embargo, nadie podía prever la última locura de los neoyorquinos, que lleva el estímulo al extremo. Se trata de la gimnasia aeróbica “slavercise” (“ejercicio de esclavos”), que no sólo acelera el ritmo cardíaco sino que, además, infunde cierto miedo. Aunque los instrumentos de tortura todavía no han suplantado masivamente a los típicos aparatos de gimnasio, los practicantes de este nuevo estilo de gimnasia deben estar preparados para sufrir, ya que, según postula el “slavercise”, la buena forma sólo se conquista a fuerza de azotes, intimidaciones y sopapos.

Creada por una famosa reina del sadomasoquismo de Nueva York, Estados Unidos, la rubia Mistress Victoria, la rutina básica del “slavercise” se desarrolla al tiempo que se proclama el mantra “sin dolor no hay provecho”. Munida de un látigo y vestida con ropa de látex, medias de red y tacos aguja, Mistress Victoria, de 30 años, somete a sus “esclavos” a una rutina inspirada en el sadomasoquismo que combina ejercicios aeróbicos tradicionales con otros especialmente pensados para cada cliente.

(...) Sus esclavos pagan 20 dólares por una sesión grupal de una hora semanal en la que abundan la humillación verbal y física, los golpes y el entrenamiento por la fuerza.

(...) Victoria determina cuáles son los deseos particulares de cada uno antes de empezar la clase. Un fetichista de los pies, por ejemplo, recibe una rutina de flexiones de brazos sobre sus empeines. “Los que no hacen ejercicios, terminan haciéndolos. Y eso es bárbaro”, sintetiza ella.

(...) Si algunos de sus alumnos baja el rendimiento, todos los castigos posibles son realmente humillantes. Y es más que probable que si alguno de ellos no logra impresionar a Mistress Victoria, tal vez termine besándole el trasero, imitando a un cerdo o luciendo un tutú rosa delante de todos sus compañeritos.

© The Observer
Traducción de Claudia Martínez para Clarín